Es redondita, lo cual siempre simboliza completud para el alma (como los mandalas).
Se come calientita, como estabas tú en la panza de tu mamá. (Puede incluso prestarle su calor a un guiso al tiempo)
Está hecha de algo tan parecido a nosotros que los antiguos mayas dicen que de éso estamos hechos. (Y en efecto un niño que nunca coma mas que maíz y leche de su madre que no comiera sino maíz, no estaría hecho de otra cosa).
Es predominantemente plana (unas 100 veces más ancha que alta), sin embargo su destino es erguirse fuera del reino de dos variables para envolver volúmenes de comida, es decir, es un ente que transita la frontera entre dos mundos, el plano y el espacio.
Como toda envoltura, connota manejabilidad, y en efecto, contenido en una "cucharita" (de tortilla) bien hecha, el mole más manchador puede manejarse con relativo desenfado incluso mientras se visten colores claros.
Las suelen hacer mujeres sentadas platicando. No sé si en este momento histórico ya está de más o todavía debo explicar que las pláticas fememinas son algunos de los procesos cibernéticos más importantes y delicados de cualquier comunidad humana. Pero además, nos recuerdan el tiempo en que nosotros también pasabamos la mayor parte del día entre las mujeres, envueltos como un taquito en cobijas calientitas.
lunes, 26 de enero de 2009
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